Dos "Papás Noel" llenaron nuestra oficina en secreto con tarjetas escondidas, convirtiendo un día de trabajo ordinario en una alegre búsqueda del tesoro.

Más allá de los regalos, se trataba de crear momentos compartidos de risas y calidez. Como comentó un compañero: “¡Encontrar una tarjeta me hizo revivir la emoción de las búsquedas del tesoro de mi infancia!”.”

La actividad fomentó la conexión, la observación y el espíritu festivo, recordando a todos que el mejor regalo es sentirse visto y valorado. Una forma sencilla y creativa de fortalecer la felicidad y el sentido de pertenencia de nuestro equipo.